Reseña – Porco Rosso
- The World Critic Project Admin
- 4 nov 2020
- 10 min de lectura
Primera impresión: 7.0/10
Impresión actual: 9.2/10
“Antes cerdo que fascista”. Siempre me he preguntado eso cuando veo Porco Rosso. ¿Qué significa ser un cerdo? ¿Por qué es tan mal visto? ¿Cuál es su significado en la cultura asiática-japonesa? ¿Por qué es malo ser un cerdo y por qué es malo ser un militar? A ciencia cierta, yo no tengo nada contra los cerdos y a ratos, tampoco tengo nada contra los militares. Cada uno desempeña un papel en esta larga obra que es la vida: los cerdos son sucios y nos dan abasto para el abono y de comer a las personas que comen carne y los militares (o “fascistas”, si así lo prefiere la película y parte de los lectores de esta reseña también) protegen el país, dando orden y seguridad al pueblo y su gobierno, para quienes trabajen…
Porco Rosso es una película de Studio Ghibli, dirigida por Hayao Miyazaki, en 1992, que trata sobre cómo un piloto italiano de la Primera Guerra Mundial, tras quedar hechizado y transformado en un hombre con apariencia de cerdo, vive como cazarrecompensas en el mar Adriático, mientras vive de la libertad, la gloria, las mujeres y el dinero…
TRAMA: En la época entreguerras (con Benito Mussolini como gobernante dictatorial), Italia se ha vuelto una nación con ideología y valores más militares, de carácter nacionalista. Pero, también se ha convertido en blanco de múltiples intentos de robo, saqueos, secuestro y extorsión, de mano de los piratas aéreos: una comunidad tan numerosa como molesta, que no desisten en sus intentos de enriquecerse en el mar Adriático (es decir, el mar detrás de la “bota” de Italia). “Porco Rosso” (sobrenombre del experto aviador, Marco Pagot, quien cayó víctima de un hechizo que le hace tener apariencia de cerdo, haciéndole desertar de la Marina Italiana) es un cazarrecompensas, fascinado en frustrar los planes de las bandas de piratas aéreos, que atacan los barcos de las costas del mar Adriático.
Habiéndose hecho un nombre entre las mujeres (como Gina, una cantante, modelo, dueña de un restaurant que Porco frecuenta, porque es su amigo y porque ella lo ama en secreto), como cazarrecompensas (alertando a las autoridades fascistas italianas) y como principal obstáculo para los piratas aéreos, Porco es perseguido por varios frentes distintos: las autoridades de la Marina Italiana (para arrestarlo, por múltiples fallas a la ética italiana y múltiples cargos a su “mala praxis” como aviador “sin moral ni reglas, además de ser un auténtico cerdo”), la policía secreta, múltiples prestamistas y los mismos piratas aéreos. Cansados de que Porco siempre desbarate sus planes, los piratas contratan a un aventurero estadounidense, Donald Curtis, para contraatacar en contra de Porco y sacarlo de la partida.
Mientras Porco se dirigía a Milán para reparar y reabastecer su avión, se enfrenta con Curtis quien daña su nave de gravedad. Creyéndolo muerto, Curtis se marcha, victorioso, sin saber que Porco y buena parte de su hidroavión de color rojo carmín (gracias al cual, obtiene su distintivo sobrenombre). Tras ello, Porco logra viajar a Milán, eludiendo a las autoridades italianas, reuniéndose con Maestro Piccolo, un viejo amigo suyo que es mecánico y ha reparado aviones (incluyendo el suyo) desde hace varios años. Al estar muy viejo, le ha dejado el trabajo a su nieta, Fio. Porco, a regañadientes, acepta, permitiendo que la determinada Fio y la numerosa familia de Piccolo (donde más del 95% de dicha familia son mujeres) arreglen el avión. Tras arreglarlo, Porco se marcha con Fio, bajo la sospecha de que la policía secreta lo ha encontrado. Al volver a Italia, se da cuenta que todo ha cambiado y ahora, sus enemigos se han unido para hacerle frente, matarlo o capturarlo, según convenga. En última instancia, Porco es desafiado por los piratas aéreos y Curtis a un duelo entre este último y Porco: si Porco gana, Curtis deberá pagar todas las deudas de la cuantiosa reparación del hidroavión de Porco; pero, si Porco pierde, Fio deberá casarse con Curtis.
De esta forma, la historia trata sobre aviones, enfrentamientos aéreos, amor, gloria, libertad, mujeres, dinero y un cerdo pilotando un avión…
Está bien, lamento si conté buena parte de la trama, pero es imprescindible (y casi imposible no) contar toda la película. A final de cuentas, la trama, aunque suene muy plana y fácil de contarse, es más compleja de lo que se lee en esta reseña. La trama en sí misma requiere de mucha atención de parte del espectador para entenderla: tiene información previa que, desde la misma película, la entregan, como información previa que, por conocimiento general de la historia mundial, debería tenerse al día (como lo que significa el periodo entre guerras, la Gran Depresión y el gobierno fascista de Italia de Mussolini).
En sí misma, la trama de la película (como bien se dijo antes, aunque parezca algo simple y plana) es sumamente entretenida. Si bien tiene momentos de la trama con vagos silencios y distantes diálogos entre un personaje y otro, la verdad es que, dicho silencio y distantes diálogos, aportan a que el espectador se maraville con las escenas del ambiente que atraviesan los personajes de dicha escena.
La trama gira bajo siete ejes principales (puede haber más): la libertad, la gloria, el honor, la guerra, el dinero, las mujeres y los aviones. Gracias a estos ejes, el personaje de Porco Rosso logra tener ciertos valores morales y reglas personales que no le permiten actuar de forma indecorosa o poco honorable, pero sí le permiten actuar con la libertad que a muchos les molesta. Aunque es un cerdo, no parece aterrar a las personas y tampoco parece importarle, dado que, puede llevar un tiempo viviendo como cerdo, bajo el hechizo que le pusieron.
Gracias a que es un cerdo, la gente lo ve tanto como una persona (por cómo fue en antaño) como un punto de referencia. Algunos (sus contrincantes) lo ven como un ser de lo más bajo y otros, lo ven como un ser maldecido por un hechizo injusto y quieren que vuelva a ser el mismo hombre que era antes del hechizo.
En resumen, la trama es sumamente entretenida, temáticamente coherente y aunque se caiga a ratos por el espacio sin dialogo y solo con música de por medio, tiene personajes atractivamente bien trabajados en cuanto a psicología y valores, como el honor, la libertad, los aviones y la gloria de ser el mejor. Puntaje: 8/10
MÚSICA (Y SONIDO): Uno de los puntos fuertes que siempre destaco en cuanto a las películas de Studio Ghibli es (y siempre será) la música. No debería resultar raro escuchar el nombre de Joe Hisaishi en los créditos musicales de las películas de Studio Ghibli. Habiendo creado música para esta película, El castillo en el cielo (1986), Mi vecino Totoro (1988), Kiki, Aprendiz de Bruja (1989), etc., no es de extrañar que Hayao Miyazaki haya llamado a Joe Hisaishi para una tarea musical como esta. Después de realizar Mi vecino Totoro, Hisaishi tuvo un lugar en el mundo de la composición musical innegable, siendo parte de la gran mayoría de los proyectos a manos de Miyazaki.
Para Porco Rosso, Hisaishi nos trae un tipo de composición musical distintiva para esta película. La música tiene un toque carnavalesco, pero al mismo tiempo, sumamente similar a la música de las paradas militares de los países del mundo. Pareciera que es una antesala a lo que será El castillo vagabundo (2004), dado que incluye trompetas, violines y chelos, pero, remarcando que, esta película contiene un toque carnavalesco, más aproximado hacia una parada militar.
La música nos lleva a un espacio distinto de cualquiera visto antes, pues nos atrae hacia un mundo donde el paisaje en el aire y grandes espacios de mar son vistos y apreciados, de forma en que el mismo Porco lo hace.
Prácticamente, es indispensable decir que, sin la música que pone Joe Hisaishi en la película, la película carecería de todo sentido. La música de Joe Hisaishi es prácticamente uno de los pilares centrales de cualquier película de Studio Ghibli a manos de Miyazaki como director.
Para que se entienda mejor, la música de esta película es como ver una parada militar, donde los aviones no paran de dar vueltas y vueltas en el aire, persiguiéndose unos a los otros, esperando que el otro caiga o se canse. Es un espectáculo digno de ver y con esa imagen mental, la música es digna de escucharse una y otra vez.
En resumen, Joe Hisaishi vuelve por cuarta vez a apoyar a Hayao Miyazaki y una película bajo su dirección, aportando con una música orquestal y una armonía melodiosa, sumamente bien realizada, entretenida y hermosamente bien construida. Puntaje: 10/10
ANIMACIÓN: Siendo una de las primeras películas del Studio y de Hayao Miyazaki como director (siendo esta la 6ª a manos del Studio y la 4ª a manos a Miyazaki), los comienzos de ambos no estuvo exentos de ciertos avances relativamente “mediocres” que, con el tiempo, fueron la antesala para avances en la animación de películas como El viaje de Chihiro (2001), El increíble castillo vagabundo (2004), Ponyo en el acantilado (2008). Aunque no llegue al nivel de Chihiro, sí marca un antes y un después en los detalles de animación de las películas del Studio a manos de Miyazaki.
Es decir, aunque no hay tanto detalle en las manos y el movimiento armónico de ciertas cosas cotidianas que suceden en escena, sí mantiene un gran detalle en cuanto al movimiento de las caras, las cosas inertes como tablas, balas, lápices, el vino…, las manos, los movimientos bruscos y rápidos (como el pelo revoloteando contra el viento, las olas del mar), etc.
Simplemente, no cabe dudas: Miyazaki se esmeró mucho para poner su sello en la película. Y no puede ser una película de Hayao Miyazaki sin una animación bien trabajada, que le entrega al espectador lujo detalle de lo que hay para ver y apreciar en pantalla, desde lo más pequeño, como podría ser un bicho, hasta algo tan grande como un buque o un bombardero.
En resumen, Miyazaki consiguió un antes y un después en la historia del Studio mismo. Gracias a esta película, Miyazaki pudo aprender de ciertos errores y ciertos aciertos, dándole a sus películas por venir un gran impulso para lo que serían las animaciones venideras. Puntaje: 10/10
GUION: Para estas alturas, algunos deberán de estar pensando: ¿Acaso son estas reseñas una gran forma de adulación al trabajo de Hayao Miyazaki y Studio Ghibli en cuanto podríamos referirnos a sus películas animadas? La verdad es: Sí y no. Sí, porque muchas, sino todas, las películas de Studio Ghibli, dirigidas por Hayao Miyazaki son una obra maestra en temas de la trama, música, animación y cinematografía. Pero, no, porque, dentro de la pila de películas de Studio Ghibli dirigidas por Hayao Miyazaki, Porco Rosso es la que menos me llamaba la atención (hasta que la vi).
Ciertamente, hay varias películas de Studio Ghibli que no me llaman la atención en cuanto a su animación o guion, dado que fueron creadas en años previos a El viaje de Chihiro. Pero, para darle cierta justicia al Studio y a Miyazaki (según corresponda), está el beneficio de la duda, del cual me agarro para decir que Miyazaki realiza buenas películas y películas que, a diferencia de otras que ha hecho, no son de las mejores.
Sin embargo, Porco Rosso es un tipo de película que, dentro del gran universo de Studio Ghibli y Hayao Miyazaki, aunque deja mucho que desear, da justicia ante la premisa de un hombre-cerdo que vuela un hidroavión, mientras es cazarrecompensas en el espacio marítimo italiano. Y el guion es uno de los puntos que logra permitir dicha justicia.
Aunque a ratos se caiga con los silencios para el ambiente, también nos atrae rápidamente cuando vuelve el diálogo y los personajes entregan información sobre la trama, sus acciones, sus pensamientos y sentimientos, etc.; sobre todo, con los pensamientos y sentimientos, dado que hay grandes revelaciones y profundos sentimientos que decirse. Los personajes que siguen a Porco como amigos o aliados le tienen especial cariño y aunque lo reten por “supuestos pensamientos indebidos”, Porco es un personaje tan inocente como honrado. Sin embargo, para los personajes que rehúyen de él o lo antagonizan, aunque tienen cierto honor entre ellos y Porco, también entienden que no siempre pueden ser los malos de la película, dando así, momentos chistosos en que los más malos pueden, incluso, demostrar cierto honor, respeto y sentido del espectáculo ante un personaje como Porco.
En resumen, el guion, aunque aletargado y con grandes espacios de silencio entre un diálogo y otro, mantiene un plan de concreción más lento y organizado, de forma tal en que, aunque hayan momentos de largos silencios sin mucha explicación, tienen como función explicar buena parte del paisaje y el escenario en el cual, nuestros personajes se desenvuelven. Puntaje: 9/10
CINEMATOGRAFÍA: La cinematografía de Porco Rosso está más ambientada a los grandes escenarios y las grandes multitudes, además de mantener una visión más enfocada a los movimientos de los aviones y cómo sus conductores los manejan.
Se puede notar que cuando hay una sola persona, el cuadro de enfoque se enfoca sólo en ese personaje en cuestión: puede ser Gina cantando, Porco riendo, Fio hablando o Curtis jactándose de lo que quiere lograr hacer o lo que ya ha hecho… De la misma forma, se puede notar el enfoque cinematográfico cuando hay más de tres personas en escena, como sucede con los piratas aéreos, que parece que no pudieran estar solos en cámara: tienen que estar en grupo, sino todos en una mesa, varios grupos de varios piratas, esparcidos en sus aviones.
De todas formas, la cinematografía apunta más a ciertas personas de forma singular en pantalla y otros personajes secundarios ya más participantes, se muestran en grupo. Como remarqué anteriormente, la cinematografía en los puntos de vistas de los aviones, suelen mostrar una acción y persecución distintiva, mostrando piruetas, carreras entre un avión y otro, etc.
En resumen, la cinematografía apunta a mostrar a ciertos personajes de forma en que están completamente solos y a los personajes secundarios, se les muestra más en grupo; en ambas categorías, la enfoque de la “cámara” apunta a las emociones faciales de los personajes en escena, así como también, cuando hay escenas en aviones, se muestran persecuciones, piruetas y múltiples acciones de acción y rapidez en el aire. Puntaje: 9/10
En conclusión, Porco Rosso es una película que permite el despegue para Studio Ghibli. Con esta película, bien tuvo ciertos aciertos, también grandes falencias y aquello ha permitido (tanto al Studio como a Hayao Miyazaki) que las próximas películas tengan un mayor detalle en cuanto a animaciones, cinematografía, guion y detalles de la cultura japonesa, logrando así, que sus películas venideras sean cada vez mejores y más exitosas, tanto en términos culturales como de taquilla.
Para poder entender el mundo de Studio Ghibli y el universo de Hayao Miyazaki, es necesario ver una de las primeras películas bajo su dirección. Por tanto, Porco Rosso es DIGNA DE VERSE.
--- ReViewer World Critic




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